La llamada 'diagonal Ibérica' —de Aragón a Castilla y León, cruzando Castilla-La Mancha y Extremadura— concentra los municipios con mayor pérdida poblacional relativa de Europa.
Soria, Teruel, Cuenca, Zamora: provincias donde la densidad no llega a 10 hab/km². En la UE, solo Laponia y partes de Escocia tienen cifras parecidas.
El proceso empezó en los cincuenta: éxodo rural hacia Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia. La industria llamaba; el campo expulsaba. Quedaron los mayores. La pirámide se invirtió.
Hoy, el 42 % del territorio español tiene el 3 % de la población. Miles de pueblos en riesgo de extinción. Escuelas cerradas, consultorios sin médico, bancos que se van, correos que cierran.
La 'España vaciada' (no 'vacía': hay gente, hay vida, hay resistencia) se organizó. Plataformas ciudadanas, manifestaciones en Madrid, propuesta de ley de medidas urgentes contra la despoblación.
El Gobierno aprobó en 2021 el Plan 130 medidas: fiscalidad diferenciada, banda ancha universal, telecentros, incentivos a profesionales sanitarios, ayudas a la vivienda joven.
Los nómadas digitales llegan a pueblos con fibra. Algunos emprenden: queso artesano, turismo astronómico, coworking rural. La Diputación de Soria ofrece 3.000 €/año a quien teletrabaje desde allí.
¿Basta? La demografía no se revierte con decretos. Hace falta empleo cualificado, servicios públicos garantizados y tiempo. Generaciones.