El sábado por la noche cenan en un restaurante cerca del puerto. Piden pescado frito, ensalada y vino blanco. Hablan de sus planes para el verano. Lucía quiere ir a Italia, Pedro prefiere las montañas.
El domingo por la mañana desayunan en el apartamento: café con leche y tostadas con tomate y aceite. Recogen todo, limpian y devuelven las llaves. La vuelta a Madrid es tranquila. Lucía se duerme en el coche. Llegan a casa a las tres de la tarde, cansados pero contentos.