El tren llega puntual. Marta sube al vagón 5, asiento 12A, ventanilla. El tren arranca suave y en pocos minutos ya va a trescientos kilómetros por hora. Por la ventana ve el campo: olivos, girasoles, pueblos blancos.
La azafata pasa con el carrito. Marta compra un café y una magdalena. Saca su libro y lee un rato. Luego se queda dormida veinte minutos. Cuando despierta, el tren está frenando. La megafonía avisa: "Próxima parada: Sevilla-Santa Justa".