La historia de la extranjería en España es también historia de resistencias. La regularización de 2005 (700.000 personas) no fue concesión gubernamental; fue fruto de la huelga general de inmigrantes (2001), las marchas por la dignidad, el "Día sin inmigrantes" (2006). El movimiento "Regularización Ya" (2020–2024), impulsado por Sindicato de Manteros, Jornaleras de Huelva, Kellys, Riders x Derechos, logró la Instrucción 2022 que flexibilizó el arraigo (6 meses en vez de 2 años para arraigo formación, certificado de vida laboral válido). La movilización escribe la ley más que el BOE.
El sindicalismo de frontera inventa formas: la huelga de jornaleras de Huelva (2018–2022) paró la fresa, exigió convenio, denunció violaciones sexuales en fincas. El Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes (manteros) convirtió la persecución municipal en visibilidad política: "Mantero no es delito, es supervivencia". Las Kellys (camareras de piso) organizaron la primera huelga feminista del sector hotelero (2019), vinculando precariedad laboral, migración y género. Ninguna de estas luchas cabe en el convenio sectorial; todas desbordan la representación sindical clásica.
La «ciudadanía insurgente» (Holston) se ejerce sin papeles: okupas que arreglan viviendas vacías de fondos buitre, asambleas de barrio que paralizan desahucios, huertos urbanos en solares municipales, radios comunitarias que emiten en árabe, wolof, rumano, bengalí. No piden inclusión en el Estado-nación; construyen infraestructuras de vida al margen de su permiso. La ciudadanía no es un estatus que el Estado concede; es una práctica que los sujetos ejercen.
España no es un país de emigración que «recibe» inmigrantes. Es un país constituido por migraciones —interiores (Andalucía → Cataluña, Galicia → Madrid), coloniales (Sáhara, Guinea, Marruecos), transnacionales (Rumanía, Colombia, Venezuela, Ucrania)— que no han dejado de ocurrir. La pregunta no es «cómo integrar al inmigrante»; es «qué España emerge cuando dejamos de fingir que la nación es homogénea". La respuesta no está en la ley; está en la calle, en la plaza, en la asamblea, en la huelga, en el cuidado mutuo que no pide permiso.