La entrevista dura cuarenta y cinco minutos. Elena me pregunta sobre mis proyectos, mis puntos fuertes y débiles, y por qué quiero trabajar allí. Contesto con ejemplos concretos. Me siento más tranquilo según avanza la conversación.
Al final, Elena sonríe y dice: "Nos ha gustado tu perfil. Te llamaremos la semana que viene." Salgo de allí con buena sensación. En el metro de vuelta, recibo un mensaje: "¡Enhorabuena! Te ofrecemos el puesto." No me lo creo. Llamo a mi madre. Ella llora de felicidad.