Los primeros meses son duros. Marcos sale del banco a las seis, come rápido y se pone a programar hasta medianoche. Los fines de semana no existen. Aprende HTML, CSS, JavaScript, React, Node.js, bases de datos. A veces se siente estúpido delante de la pantalla, con errores que no entiende. Piensa en rendirse.
Pero su hermano le ayuda por videollamada los domingos. Sus compañeros del bootcamp crean un grupo de apoyo en Telegram. Comparten recursos, se animan, celebran cada pequeño logro: "¡Mi primera API funciona!", "¡He deployado en Vercel!". Marcos descubre que le gusta la lógica, resolver problemas, crear cosas que funcionan.