Pasado un mes, el piso está más limpio, la nevera solo tiene comida fresca y las facturas se pagan a tiempo sin recordatorios. Los turnos de limpieza se cumplen casi siempre y, cuando alguien no puede, avisa con antelación y lo cambia con otro.
Marta dice que la clave ha sido la comunicación honesta y no guardar rencor. Jorge bromea diciendo que ahora hasta le gusta limpiar el baño los jueves. Elena sonríe y piensa que, aunque no es perfecto, han creado un hogar donde los tres se sienten respetados.