El instituto público Severo Ochoa, en las afueras de Madrid, ha sido seleccionado para un proyecto piloto del Ministerio de Educación. Durante el curso escolar, tres grupos de 2.º de ESO usarán una plataforma de aprendizaje adaptativo basada en inteligencia artificial. El sistema, llamado "AulaIntel", analiza el ritmo, los aciertos y los errores de cada alumno en tiempo real y genera itinerarios personalizados: ejercicios de refuerzo donde flaquea, retos de ampliación donde destaca, y alertas tempranas al tutor si detecta riesgo de abandono.
La directora, Marta Velasco, presenta el proyecto al claustro en septiembre. Las reacciones son dispares. Algunos profesores ven una oportunidad para atender la diversidad sin multiplicar la carga docente. Otros temen la desprofesionalización, la opacidad algorítmica y la privacidad de los datos de menores. El sindicato exige una cláusula de supervisión humana: la IA propone, el docente decide.