Llevo meses sintiéndome agotado. No es cansancio normal: me cuesta concentrarme, duermo mal y me irrito por cualquier cosa. Antes me gustaba mi trabajo; ahora lo veo como una carga. Los domingos por la noche me entra ansiedad pensando en el lunes. Mi rendimiento ha bajado, pero nadie lo ha dicho. Me da miedo parecer débil si pido ayuda. El estigma sigue ahí, aunque se hable más de salud mental.