Llevo tres semanas con los nuevos horarios. Empiezo a las ocho y termino a las cuatro. Uso la hora ganada para correr o meditar. He desactivado notificaciones después de trabajar. Los domingos ya no me da ansiedad el lunes. Mi sueño ha mejorado. Rindo más en menos horas. He aprendido que cuidarse no es egoísmo, es estrategia. La salud mental no es un lujo, es la base de todo.