Laura necesita una mochila nueva para ir al trabajo. Busca en varias tiendas online y al final elige una gris, resistente al agua, con compartimento para portátil. Hace el pedido un martes por la noche y recibe la confirmación por correo electrónico.
Cuatro días después, llega el paquete. Laura lo abre con ilusión, pero se lleva una decepción: la mochila es azul, no tiene compartimento para portátil y el material parece más fino de lo que mostraba la web. Revisa el correo de confirmación: el número de referencia coincide, pero la descripción del producto no.