Laura decide escribir al servicio de atención al cliente. Redacta un correo educado pero firme: adjunta fotos de la mochila recibida, captura de pantalla del producto original y el número de pedido. Explica que quiere una solución rápida: el envío del producto correcto y la recogida del erróneo sin coste para ella.
Al día siguiente recibe una respuesta automática. Dos días después, un agente le escribe pidiendo disculpas y confirmando que enviarán la mochila correcta. Le envían una etiqueta de devolución para que la mensajería recoja el paquete equivocado.